Lecciones de regeneración sostenible: la generosa e inteligente vida de las plantas

Comprender la capacidad de adaptación de las plantas y el impacto positivo que generan en su entono nos ayudará a abordar la regeneración sostenible que el planeta necesita.
Wind energy on Global Wind Day

En la década de los 70, un libro que afirmaba que las plantas podían leer el pensamiento de las personas, que preferían la música clásica al rock y que eran seres con emociones se coló en las listas de los más vendidos. Hablamos de “La vida secreta de las plantas", de Peter Tompkins y Christopher Bird. Un libro que entraña curiosas teorías sobre el mundo vegetal que, con el tiempo, han sido desacreditadas por el mundo científico. Sin embargo, esta obra cambió nuestra perspectiva respecto a ellas. Y es que las plantas, en su silenciosa naturaleza, guardan valiosos secretos sobre, por ejemplo, cómo enfrentarnos a la crisis climática y cuidar del medio ambiente.

¿Qué voy a leer en este artículo?

 

Las plantas son la semilla de la que brota el medio ambiente

Las plantas parecen siempre inmóviles e inalterables, ignorantes de todo lo que sucede a su alrededor. Seres vivos, sí, pero meramente pasivos. Sin embargo, el problema está en nuestra mirada. Porque mientras que nosotros apenas les prestamos atención, las plantas nos proporcionan bienes y servicios indispensables para nuestra vida y desarrollo.

Tienen la capacidad de dejar un impacto positivo en el planeta, y de generar un servicio insustituible para los que lo habitamos. Toman del entorno los recursos que necesitan para vivir, y al mismo tiempo devuelven al medio natural mucho más de lo que toman: en ocasiones enriquecen el suelo, a veces alimentan a otros organismos, capturan carbono… Son un ejemplo de regeneración sostenible.

Gracias a ellas disponemos de alimentos, medicinas, materias primas como la madera, fibras e incluso combustible. Por no mencionar que son el hogar de una gran variedad de seres vivos, necesarios para el correcto funcionamiento de los servicios ecosistémicos que os explicamos aquí. Además, producen el oxígeno que respiramos, mantienen la calidad del suelo, regulan la humedad y contribuyen a la estabilidad del clima.

“Las plantas producen el oxígeno que respiramos, mantienen la calidad del suelo, regulan la humedad y contribuyen a la estabilidad del clima”

En definitiva, sin las plantas, la vida en la Tierra sería imposible. Sin embargo, estas son solo algunas de sus habilidades más conocidas. Resiliencia, trabajo en comunidad, respeto a la naturaleza, capacidad de adaptación…. Más allá de los servicios y bienes que nos ofrecen, las plantas también nos presentan interesantes lecciones sobre cómo relacionarnos con el medio ambiente que habitamos.

 

Las 5 lecciones a aprender del comportamiento de las plantas

Lejos de querer afirmar que las plantas tienen poderes telequinéticos o que sienten emociones, este grupo de seres vivos comparte ciertas características que son dignas de admiración, sobre todo cuando hablamos de la relación de las plantas y el medio ambiente.

Muchas de las capacidades más impresionantes de las plantas se atribuyen a que son seres arraigados al suelo y, por lo tanto, incapaces de levantarse y moverse cuando necesitan algo o cuando las condiciones se vuelven desfavorables.

El estilo de vida sésil, como lo denominan los biólogos de plantas, exige una comprensión amplia y matizada de su entorno, ya que la planta tiene que encontrar todo lo que necesita y tiene que defenderse, mientras permanece fija en su lugar.

Puedes ver y descargar esta infografía aquí

 

🍎 Nos proporcionan alimento al mismo tiempo que nutren el suelo

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca que las legumbres, además de colaborar en la lucha contra el hambre por su gran valor nutricional, permiten regular el clima, proteger los ecosistemas y, por supuesto, cuidan del suelo.

Estas semillas y sus plantas pueden (a través de ciertas bacterias) fijar el nitrógeno atmosférico y hacer solubles los iones de fosfato de elementos como los fosfatos de calcio y hierro. En definitiva, hace que las plantas puedan aprovechar esos nutrientes para incrementar la cantidad de materia orgánica presente en los suelos, manteniendo la biodiversidad y la salud de estos. Una lección de cómo tomar recursos devolviéndole a la Tierra con creces lo que toma de ella, una lección de regeneración sostenible.

 

🏜 Las plantas se adaptan al entorno

El aumento de las temperaturas hace que las condiciones climáticas de muchos lugares se transformen rápidamente. En gran parte de los casos, esto pone en peligro la supervivencia de las especies.

Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que algunas plantas pueden adaptarse rápidamente a las nuevas temperaturas e incluso al aumento de tormentas o sequías más extremas.

Según los expertos, existen dos factores que hacen posible la adaptación. Para empezar, las paredes celulares rígidas que rodean las células vegetales multiplican sus esfuerzos para evitar la pérdida de agua cuando las plantas están expuestas a la sequía. El segundo factor es el ácido abscísico, una hormona que regula la adaptación a la sequía en todas las plantas terrestres.

 

🌿 La resiliencia de las plantas

Cuando cortan o arrancan una planta, esta es capaz de reconquistar su espacio, de resurgir. Las plantas se adaptan, nacen donde pueden y sobreviven con lo que les ofrece el entorno. Ahí reside la resiliencia de las plantas.

Por ejemplo, dado que las plantas no pueden huir y con frecuencia se las comen, les conviene no tener órganos irremplazables. De esta manera, pueden perder hasta el 90 % por ciento de su cuerpo sin morir.

 

🤝 La cooperación del mundo vegetal

Diversos estudios publicados en los últimos años indican que estos vegetales podrían ser capaces de reconocer a sus vecinas y, al hacerlo, limitar la extensión de sus raíces, ajustar la floración a las características del grupo o inclinar y desplazar sus hojas para minimizar la sombra que pueden darle al resto de plantas.

Pese a que las plantas carecen de sistemas nerviosos como los que tienen los animales para reconocer a otros parientes, sí se preocupan por sus pares genéticamente más cercanos. Esto quiere decir que las plantas no solo perciben si hay luz o no o si han sido tocadas, sino con quién están interactuando.

 

💧 Son capaces de hidratarse del aire

Existen ciertas especies de plantas, como las del género Opuntia que, gracias a su sorprendente capacidad de adaptación, han aprendido a absorber agua del único lugar del que la pueden obtener: la atmósfera.

Lo hacen gracias a unas finísimas espinas conocidas como ‘palas’. A nadie se le escapa que la escasez de agua dulce se está convirtiendo en un serio problema para el desarrollo sostenible del planeta. La mayor parte del agua de la Tierra es salada, apenas un 3 % de ella es dulce.

Comprender las respuestas que dan las plantas a los desafíos que enfrentan no hará que nos preocupemos menos por la crisis climática, sino que nos ayudará a abordarla de manera más inteligente.

 

 

Fuentes: